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Archivo para Noviembre 2010

Los árboles en la XXV semana cultural en Aluche

Miguel Herrero Uceda, Extemadura 

Historia y leyenda de los árboles de Extremadura

Miércoles, 17 de noviembre a las 20:00
Centro Cultural Extremeño de Aluche
C/ Los Yébenes nº 241 bis. Madrid

Miguel Herrero Uceda
Autor de El alma de los árboles (Elam editores)

Extremadura es una de las zonas donde mejor se conserva el bosque mediterráneo, basado primordialmente en la encina y el alcornoque. Estos árboles junto con otros traídos hace milenios desde el otro confín del Mediterráneo como el olivo y la higuera han configurado la historia de los pueblos que han habitado el solar extremeño. A la sombra de estos árboles se han forjado historias, pasiones y vidas. Estos monumentos vivos han sido cantados por poetas y trovadores. Algunos árboles por si solo ya son leyendas como la encina La Terrona, un árbol más antiguo que el municipio donde habita: Zarza de Montánchez; el Olivo de las ánimas de Ceclavín, referente obligado de la villa; o el milenario castaño de Guadalupe, que ya aparecía en las crónicas de la reina Isabel La Católica.
Estos son solo algunos de los millones de árboles que pueblan esta diversa región y que ofrece la mayor tasa de arbolado de España, 500 árboles por habitante, cuando la media nacional se sitúa solo en 130. Gracias a la conservación de sus bosques y entornos, el 80% de su territorio está declaro de interés para las aves. Hoy Extremadura es un tesoro natural capaz de absorber más CO2 que el que emite, ¡una auténtica bendición para luchar contra el cambio climático, el principal reto que tenemos todos los que habitamos este bello planeta! 

Durante la conferencia se intercalarán poemas y textos recitados por Elisa Herrero Uceda

La nueva ley de apellidos bajo los ojos de un naturalista

2010 Año de la Biodiversidad
No a la extinción de los Vázquez, Velázquez, Vargas, Zambrano, Zuloaga…
Otra opción a la nueva ley de apellidos 


Al redactar una ley, no es suficiente tener una buena intención, sino que hay que pensar en sus  consecuencias. Un buen ejemplo de ello, es la nueva ley de apellidos que indica que si no hay acuerdo entre los padres, el hijo tendrá por primer apellido el primero de sus progenitores según el orden alfabético. Muy loable es la intención del gobierno de evitar cualquier desigualdad por razón de sexo, pero con la nueva ley se sustituye la discriminación sexual por la alfabética que tiene también sus consecuencias. Yo como naturalista, sé muy bien lo que significa tener genes dominantes y recesivos. Todas aquellas personas cuyos apellidos sean Vázquez, Velázquez, Vargas, Zambrano, Zuloaga… saben que, a la larga, sus apellidos no prevalecerán ¿no es acaso una nueva discriminación tanto para mujeres como para hombres? Con el paso del tiempo, esta nueva ley significa la lenta agonía y extinción de estos apellidos tan ligados a nuestra historia y nuestra cultura.
     Para mantener la igualdad entre hombres y mujeres se pueden crear otras formas que no supongan una discriminación, como por ejemplo, en caso de desacuerdo entre los padres, echar a suerte el primer apellido ante el funcionario del registro, una fórmula que ya existe en el derecho civil para llegar a una resolución si no hay acuerdo entre las partes. Dejado en última instancia la cuestión en manos de la suerte, no se sabe de antemano cual de los progenitores tiene preeminencia, con lo cual ninguno de los dos puede ejercer una tiranía apoyada por ley, ¿qué clase de derecho democrático puede sustentar aquello de hay acuerdo para poner mi apellido o no lo hay y también va el mío? A ningún árbitro de fútbol se le ocurre, en vez de lanzar la tradicional moneda, dejar que asigne el campo el capitán del equipo cuyo apellido empiece por una letra anterior en el alfabeto. Sería una fragrante discriminación, ¿por qué vamos a consentir que esto ocurra con nuestros hijos?
     Estamos en el año de la Biodiversidad, los apellidos distintos también son una riqueza, sería muy triste y problemático que al cabo de pocas generaciones todos acabáramos apellidándonos Abril, Alcalá o Álvarez.

Miguel Herrero Uceda
Naturalista y autor de “El alma de los árboles”

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