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África en la Noche de los Libros

Como ya viene siendo costumbre, la Comunidad de Madrid organiza el próximo 23 de abril la Noche de los libros. Este año tenemos una cita con la naturaleza en África.

Miguel Herrero Uceda en  la Casa de África

Casa de África
c/ Doctor Mata, 1 – Madrid

(Metro: Atocha - ver plano)

La Noche de los Libros - 23 de abril a las 20:30
 

África, una sorprendente naturaleza por descubrir
Miguel Herrero Uceda

Autor de El alma de los árboles (Elam editores)
 

2010 está declarado por la ONU como Año Internacional de la Biodiversidad. Más allá de los estereotipos, África es un continente rico en biodiversidad. A pesar de estar tan próximo, resulta bastante desconocido. Hablar de África es hablar de ríos con deltas no en el mar sino en la tierra, es hablar de densas selvas, es hablar de desiertos donde hasta las piedras están vivas. Un continente de zonas de gran sequedad y de grandes cascadas. Un amplio territorio donde se encuentran árboles solitarios, árboles milenarios que son testigos vivos de cambios geológicos y hasta árboles que han aprendido a comunicarse entre sí para defenderse. Lugares donde se desarrollan comunidades inverosímiles entre las especies más diversas que viven en simbiosis. En definitiva, hablar de África es hablar de biodiversidad y de seculares tradiciones ligadas a la naturaleza.

Durante la conferencia se intercalarán poemas y textos recitados por Elisa Herrero Uceda

Ahora que florecen los almendros…

Ayer vi un almendro en flor en la Ciudad Universitaria de Madrid. Me alegré al contemplarlo, pues señala el fin de este invierno tan pródigo en nieves. Ahora, en esta época, en cuanto las temperaturas empiezan a mejorar levemente, antes de que aparezcan las hojas en las ramas del almendro, la copa explota en una exhuberancia de flores blancas. El hecho de que la mayoría de los árboles tengan aún el aspecto yermo y sombrío del invierno, mientras el almendro viste sus mejores galas juveniles, hacen que esa floración resulte aún más espectacular y lo convierta en un árbol muy valorado, pues anuncian de la llegada de la primavera, que por las lluvias caídas será una primavera muy florida. Almendro en flor

Para entender y explicar este raro fenómeno de precocidad floral los griegos buscaron una explicación mitológica. Se decía que Fílide, una princesa de Tracia, se enamoró de Acamante, un joven combatiente de la guerra de Troya. Cuando ella se enteró de la destrucción de la ciudad, todos los días acudía a la costa a ver la llegada de la flota ateniense, esperando encontrar el navío de su amado. Pero el barco no llegaba. Al noveno día de infructuosa búsqueda, la joven murió de pena, creyendo que él había muerto. La diosa Atenea metamorfoseó su cuerpo en un almendro, y, al día siguiente, tras haber reparado su nave, llegó Acamante, que sólo pudo acariciar la corteza del árbol. Fílide, desde su naturaleza arbórea, respondió a su amado floreciendo de repente, sin que hubiera dado tiempo a que las hojas brotaran. Así como, año tras año, los almendros repetían su floración precoz, los antiguos atenienses recordaban a estos enamorados todos los años mediante festejos y danzas.  Por esa anticipación a la primavera, esa explosión de júbilo, esa florecillas tan juveniles, sigue evocando la imagen pura del amor, el amor juvenil, el primer amor   

Corté flores de un almendro
y amapolas de un trigal
y comparé sus colores
con los tuyos, Soledad
cuando me hablan de amores
    (Fandanguillos) 

Muchos siglos después, el poeta Antonio Machado al reflexionar sobre su juventud pasada sin amor lo hace debajo de un almendro, debajo del árbol que rememora a los míticos jóvenes enamorados Fílide y Acamante. 

La primavera besaba
suavemente la arboleda.
Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil…
Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé—, yo he maldecido
mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida
me he parado a meditar…
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!
  (A. Machado)
 

Textos extraídos del libro El alma de los árboles de Miguel Herrero Uceda.